Un lepero consigue obtener la licencia de piloto comercial de lineas aéreas. Su primer vuelo tiene como destino a las Islas Fëroe y es advertido por otros pilotos de la dificultad del aeropuerto, siempre oculto por la niebla y con una pista pero que muy corta.
Llegando a su destino, el avión se encuentra con una espesa niebla que obliga al piloto a realizar la maniobra de aterrizaje bajo su intuición y lo logra con relativo éxito ya que en lugar de hacerlo a lo largo de la pista lo hace a lo ancho con un frenazo en seco que provoca contusiones múltiples en tripulación y pasaje.
Al frenar el aparato, el lepero ve pista a su derecha y a su izquierda, exlamando:
– ¡Corta lo é, pero ancha de cohone!!!
